De dodim a agapé
Paciencia, misericordia y amabilidad = Amor
miércoles, 4 de octubre de 2023
viernes, 22 de abril de 2022
UNA NUEVA ETAPA
De una cosa tan sencilla y que, posiblemente, nadie
echaría en falta, yo hice el centro de mi mundo y, sin darme cuenta, posponía a
Dios en segundo lugar. ¿Que suponía esta
contrariedad con lo que sucede en Ucrania, en muchos hospitales, en muchas
familias y personas que pasan necesidades, sed y hambre? Muchos pueblos subyugados,
explotados y cautivos. ¿A dónde estoy mirando? Empecé a darme cuenta de que
Dios me estaba mirando y que me estaba señalando paciencia, misericordia y
amabilidad. Es decir, ser fiel al amor. O lo que es lo mismo, a Él. Porque, Él
es, precisamente eso, Amor.
Y, después de un día aciago y triste, donde me perdí
lo más grande, la Eucaristía, me di cuenta de que lo importante es Dios. Un
Dios Padre, que me quiere, que me enseña a superarme y a darme cuenta de que,
tras la cruz – que puede ser pequeña o grande – está siempre Él. Él que le da
sentido, que nos ilumina, que nos anima a superarnos y a esforzarnos en poner
los medios para levantarnos y seguir adelante y, por su Gracia y Amor, a amar
también nosotros. Y lo hacemos en cada momento que tratamos de ser pacientes,
misericordioso y amable manteniéndonos fieles a su Amor. Porque, con Él cambia todo
y la vida recobra su esperanza y sentido.
Y, lo novedoso, ¿no será este una nueva etapa donde mi
corazón y conversión avance y crezca? ¿No será este accidente una nueva forma
de avanzar y de crecer en paciencia, misericordia y amabilidad, fortaleciendo
la fidelidad al Señor, Camino, Verdad y Vida? Empiezo a darme cuenta de que el
Espíritu Santo ha aprovechado esta ocasión para señalarme otra manera de
caminar. En sus manos me pongo. El tiempo y el día a día lo irá descubriendo.
Gracias a todos, y un fuerte abrazo en Xto. Jesús.
DE LA EXPERIENCIA DE ENCUENTRO AL REGRESO AL GRUPO
Cuando leemos en el Evangelio lo que piensa y dice Simón Pedro: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Se descubre una actitud de fracaso, de desilusión y de que todo vuelve a lo mismo. Es eso que también pensaron e iban ya de retirada aquellos dos de Emaús. Y, posiblemente a muchos de nosotros nos suceda algo parecido. Nos sentimos abrumados y vencidos por muchas cosas que no llegamos a superar. Necesitamos el aliento, la presencia, la Palabra y el Alimento del Señor para levantarnos y seguir ese camino que Él nos ha trazado y nos señala cada día.
Sí, Jesús sabía lo que pasaba y pasa en cada uno de nosotros. Nuestra fe es débil y está necesitada de más tabores que nos den esperanzas y ánimo. De ahí que Jesús haga presencia para que empiecen a darse cuenta de todo lo que se les había dicho y no se habían enterado. Y, poco a poco, empiezan a darse cuenta y a entender las Escrituras donde estaba lo que iba a suceder escrito. Todo estaba profetizado y todo ha tenido perfecto cumplimiento. Y esa es la Buena Noticia que, ahora, nos toca a nosotros, primero creer, y luego, anunciar. ¿Estamos dispuestos?
-
Es el comienzo de una nueva etapa. Algunos errores de precisión o apresuramiento han desencadenado que, de repente, me haya quedado sin Bl...
-
Todavía no está claro. Los apóstoles y discípulos no están seguros de la resurrección y piensan más en volver a la rutina del trabajo diario...